¿Qué es la Nouvelle Vague francesa? Contexto y técnicas revolucionarias
¿Qué es la Nouvelle Vague francesa? Contexto y técnicas revolucionarias La Nouvelle Vague francesa cambió para siempre la forma de hacer cine e influyó en algunos de los más grandes directores de nuestro tiempo. Pero ¿qué es la Nouvelle Vague francesa? ¿Cómo y por qué empezó? Este texto le ofrecerá una definición, un breve contexto histórico y destacará algunas características clave de los primeros movimientos pioneros. Como
¿Qué es la Nouvelle Vague francesa? Contexto y técnicas revolucionarias
La Nouvelle Vague francesa cambió para siempre la forma de hacer cine e influyó en algunos de los mejores directores de nuestro tiempo. Pero ¿qué es la Nouvelle Vague francesa? ¿Cómo empezó y por qué? Este artículo le proporcionará una definición, un breve contexto histórico y destacará algunas características clave de los primeros cineastas pioneros del movimiento. Como veremos, la influencia de la Nouvelle Vague francesa sigue vigente a través de cineastas modernos como Tarantino y Scorsese, por citar solo a algunos.
Contexto y estilo
No es fácil definir uno de los movimientos más influyentes de la historia del cine. Antes de seguir hablando de algunas de las aportaciones estilísticas del movimiento a la realización cinematográfica, veamos primero un poco de contexto.
¿Qué es la Nouvelle Vague francesa?
La Nouvelle Vague francesa fue un movimiento cinematográfico de las décadas de 1950 y 1960, y uno de los más influyentes de la historia del cine. También se la conoce como “Nueva Ola” y dio lugar a un nuevo tipo de cine, altamente autoconsciente y revolucionario en su subversión del cine comercial dominante. Un grupo de críticos franceses que escribían para la revista Cahiers du cinéma consideraba que el cine había perdido su encanto original. Pensaban que esas películas estaban desconectadas de la vida real de la gente.
Numerosos y célebres directores franceses participaron en este movimiento, entre ellos François Truffaut, Jean‑Luc Godard, Claude Chabrol, Éric Rohmer, Jacques Rivette, Louis Malle, Alain Resnais, Agnès Varda y Jacques Demy. Sus películas se caracterizaban por el rechazo de las tradiciones cinematográficas, pero ¿cómo lo lograban?
Características de la Nouvelle Vague francesa:
Escasa importancia al argumento y al diálogo, a menudo improvisados
Uso de saltos de montaje en lugar de montaje de continuidad
Rodaje en exteriores
Cámara en mano
Planos largos
Sonido directo y luz disponible (sonido en rodaje, normalmente sin modificar la iluminación)
Breve historia de la Nouvelle Vague francesa
La Nouvelle Vague francesa nació en una Francia hambrienta tras la guerra. Críticos y cinéfilos franceses, ávidos de cultura pero rodeados de unos medios dominantes que les resultaban rancios y artificiosos, empezaron a experimentar con diferentes técnicas de realización. Sus influencias incluían el neorrealismo italiano y el cine negro estadounidense de las décadas de 1940 y 1950.
Durante la Segunda Guerra Mundial se dejó de importar a Francia cine procedente del extranjero. Pero tras la guerra se levantaron esos embargos y estos cinéfilos y críticos se vieron inundados por un aluvión de películas “nuevas”. Todas esas obras de estrellas de Hollywood como Welles, Hitchcock y Ford insuflaron nueva energía a los críticos franceses, y el resto ya es historia.
Técnicas revolucionarias
Durante décadas, el cine dominante, en especial el de Hollywood, había fijado normas y “reglas” sobre cómo hacer películas. Los cineastas franceses conocían esas reglas… y luego las tiraron por la ventana. Cámaras más pequeñas y ligeras se “liberaron” a menudo del trípode y del equipo pesado, lo que dio a las películas una nueva vida y vitalidad.
El montaje no lineal y fragmentado se convirtió en otra aportación importante y emocionante. Durante décadas, cada plano A conducía lógicamente al plano B, sin dejar huecos de información para que el público no se confundiera. Ahora, en estas películas francesas, la lógica pasaba a un segundo plano.
Un vídeo de The Image Book (La imagen abandonada) destaca las decisiones radicales del director francés Jean‑Luc Godard. Su película À bout de souffle (Al final de la escapada / Sin aliento) se convirtió en una de las obras más destacadas del movimiento y dio inicio a una de las carreras más emocionantes y artísticas de todos los directores de cine.
Obras representativas de la Nouvelle Vague

Bande à part (1964)
Esta película cuenta la historia de tres jóvenes que planean juntos un robo. Por supuesto, las cosas no salen como estaba previsto y el caos se desata. Para el público moderno, pocas películas de la Nouvelle Vague francesa son mejores que Bande à part. No porque sea superior a sus contemporáneas, sino porque es más conservadora y logra un equilibrio comercial perfecto.
En una frase, Bande à part es una divertida película de atracos, pero tendente al conservadurismo, claramente menos audaz que la mayoría de las películas de Godard.

Pierrot le fou (1965)
Una de las películas más audaces de Godard, un film surrealista de huida protagonizado por dos iconos de la Nouvelle Vague, Anna Karina y Jean‑Paul Belmondo. Esta película quizá no esté del todo a la altura de las mejores obras de Godard, pero gracias a su magnífica fotografía es, sin duda, una obra deslumbrante. Además, muestra la imaginación descarada sobre el sexo y el amor que apenas empezaba a brotar en las primeras obras de la Nouvelle Vague.

Tirez sur le pianiste (1960)
Tirez sur le pianiste es quizá más notable por su uso del formato panorámico, pero también es un relato grandioso y audaz. La tarea de seguir a Les quatre cents coups, la primera película de François Truffaut, era casi imposible, pero logró un enorme éxito con la innovadora Tirez sur le pianiste. Tirez sur le pianiste es una de las películas de la Nouvelle Vague que popularizó numerosos géneros hollywoodenses, como el del gánster estadounidense frío e implacable.

Les cousins (1959)
Les cousins es un thriller psicológico vibrante que narra el enfrentamiento de dos personas opuestas. Charles es un joven ingenuo y trabajador, mientras que Paul es un intérprete extrovertido y dotado. Lo único que tienen en común estos personajes es que son primos. Pero cuando Charles se enamora de una mujer con un pasado licencioso, amenaza con destruir el frágil vínculo que lo une a su primo. Es la mejor película de la Nouvelle Vague del célebre director Claude Chabrol.

Lola (1961)
La ópera prima de Jacques Demy, Lola, cuenta una enrevesada historia de amor ambientada en la costa francesa. La película está protagonizada por Anouk Aimée en el papel de una artista de cabaret que ansía reencontrarse con el hombre que la abandonó diecisiete años atrás.
En gran medida, Lola ha quedado ensombrecida por trabajos posteriores de Demy como Les parapluies de Cherbourg y Les demoiselles de Rochefort, lo cual es una lástima, porque es una de las películas absolutamente fundamentales de la Nouvelle Vague francesa.

Adieu Philippine (1962)
Adieu Philippine quizá logre mejor que cualquier otra película del movimiento transmitir ese caprichoso espíritu juvenil que se ha convertido en sinónimo de la Nouvelle Vague. La película gira en torno al impacto del conflicto argelino en la vida familiar francesa, un tema recurrente en muchas obras de la Nouvelle Vague.
Adieu Philippine es la obra maestra del director Jacques Rozier sobre las pruebas y los dolores de hacerse adulto, y una de las mejores películas de la Nouvelle Vague francesa.

Jules et Jim (1962)
La vibrante historia de amor en tiempos de guerra de François Truffaut, Jules et Jim, es una película clave de la Nouvelle Vague. Narra el triángulo amoroso de dos jóvenes (Jules y Jim) y su fascinación por una hermosa joven llamada Catherine. Jules et Jim es una película sobre todo y sobre nada: hay tanto de guerra, sexo y romanticismo que acaba ocultando la sencillez que se encuentra en el corazón de la historia.

L’année dernière à Marienbad (1961)
La película surrealista de Alain Resnais, L’année dernière à Marienbad, es una de las obras visualmente más memorables de todo este periodo. L’année dernière à Marienbad cuenta la historia de tres personas sin nombre (dos hombres y una mujer) que, en una fiesta elegante, luchan por hacerse reconocer por los demás.
Pero en L’année dernière à Marienbad nada es lo que parece: el tiempo y el espacio se distorsionan al instante, la objetividad se olvida y las relaciones cambian a cada momento. El escritor y crítico Mark Polizzotti desarrolla esta idea en su artículo titulado “L’année dernière à Marienbad: Which Year, Which Place?”. La película es una obra fundamental que inspiró decisiones estilísticas de The Shining y Memento.

Hiroshima mon amour (1959)
Aunque Hiroshima mon amour fue rodada por Alain Resnais, miembro del grupo de la Margen Izquierda, en muchos sentidos fue la película que dio inicio a la Nouvelle Vague. Marcó un enorme salto en la narración visual y en el montaje cinematográfico. También dejó claro que el cine francés avanzaba en nuevas direcciones tanto técnicas como narrativas. Hiroshima mon amour, con su sexualidad explícita, su creatividad sin tapujos y sus novedosas técnicas cinematográficas, rompió las cadenas de una industria francesa estancada.

Paris nous appartient (1961)
Paris nous appartient es una pesadilla estremecedora sobre un mundo que se encuentra en una encrucijada moral y existencial. La película narra cómo una joven llamada Anne se ve atrapada en una serie de situaciones absurdas, todas ellas relacionadas con la muerte. Tras casi sesenta años de debate, el significado de Paris nous appartient sigue abierto a interpretación. Algunos creen que la película es una alegoría de las tensiones de la Guerra Fría, mientras que otros la ven como una visualización de un experimento mental kantiano.

Cléo de 5 à 7 (1962)
Agnès Varda es una de las figuras más importantes del cine francés, y Cléo de 5 à 7 es su obra más emblemática. La película relata dos horas en la vida de Cléo, una hermosa y exitosa cantante. Aunque el mundo está a su alcance, Cléo se siente más desgraciada que nunca, atormentada por el miedo a recibir malas noticias de una prueba de cáncer. Cléo de 5 à 7 recurre a muchas de las técnicas típicas de la Nouvelle Vague, como los saltos de montaje, el formato de collage y los planos largos. Es un retrato profundamente conmovedor y optimista sobre la vida, el amor y el empoderamiento.

Vivre sa vie: Film en douze tableaux (1962)
Pocas películas resultan más desoladoras que Vivre sa vie. La visión de Jean‑Luc Godard sobre una joven que se convierte en prostituta es tan sombría como cualquier película narrativa, pero eso no significa que no sea una gran obra. De hecho, es todo lo contrario: Vivre sa vie es una de las mejores películas del director y un paso audaz hacia adelante para la Nouvelle Vague francesa. Anna Karina también se adueña de la pantalla en esta película, interpretando a una mujer bien intencionada atrapada en la crueldad de una sociedad cambiante y peligrosa.
Le mépris (1963)
Los directores de la Nouvelle Vague francesa se vieron muy influidos por movimientos cinematográficos anteriores, entre ellos el expresionismo alemán, el neorrealismo italiano y la Edad de Oro de Hollywood. Le Mépris combina los mejores aspectos de estos tres movimientos: incluye al célebre heredero del expresionismo alemán Fritz Lang, se rodó en Cinecittà, el famoso estudio de producción italiano, y utiliza arquetipos hollywoodenses en su historia. Es una de las obras más personales de Jean‑Luc Godard y un símbolo de la libertad y la sensualidad en el cine.
À bout de souffle (1960)
À bout de souffle es considerada en gran medida la película más representativa de la Nouvelle Vague francesa. Paradójicamente, muchos de los cineastas de esta era, como Alfred Hitchcock y Orson Welles, no fueron ampliamente apreciados en Estados Unidos hasta la década de 1970, con la llegada de la generación de las escuelas de cine, la llamada Nueva Ola de Hollywood. À bout de souffle reúne los saltos de montaje, los planos largos y el estilo “áspero” que se popularizaron en la Nouvelle Vague francesa.
Les quatre cents coups (1959)
¿Qué queda por decir sobre Les quatre cents coups? Es asombrosa, hermosa, desgarradora, desesperada, llena de esperanza y liberadora. Les quatre cents coups es una película que cambió por completo el panorama del cine francés, y su popularidad desencadenó la Nouvelle Vague. François Truffaut narra la historia de un chico rebelde que no encaja en una sociedad en cambio constante, tan vigente hoy como en 1959. Les quatre cents coups no solo es la mejor película de la Nouvelle Vague francesa, sino que probablemente sea la mejor película francófona de la historia. Es la primera de cuatro películas que cuentan la historia del personaje ficticio Antoine Doinel, una recreación autobiográfica de la vida del propio Truffaut.